El cielo es una autopista,
La ciudad huele a formol;
Elefantes de metales
Montan ese hormigón
Nauseabundos policías:
Pirotécnica función.
El teatro está repleto
Y la muerte es el telón.
Quieren meterte en el Borda,
Guardarte en un cajón.
Las pirañas de corbata
Te estrujan el corazón.
Con la mierda en las rodillas
Es difícil caminar:
Podrán joder el camino
Pero no nos detendrán.
Hoy no. No, no, ya no.
Ellos tienen oficinas;
Yo solo te tengo a vos.
En verdad, últimamente,
No me queda ni tu olor.
¿Será que extraño tus gritos?
Tu locura es mi motor
¿Será que extraño esos besos
Que siempre dicen que no?
Los bondis de Saavedra,
Birome y bandoneón
¿Será que nunca conocí New York?
Tu acento de porteña,
Cuervos al rededor
Y esto está oliendo a Buenos Aires-New York
Tu caparazón violeta,
Gusanos con reloj
Me estoy pudriendo en Buenos Aires-New York
Los corderos se deshacen
En el buche del pastor;
Un satélite agridulce
Saboriza nuestro show.
Una bolsa de esqueletos
Patrocina el comensal
Y le escarba los colmillos
Con paciencia de hospital.
Los naipes sobre la mesa,
Me carteo una ilusión.
Grito "Truco" a los recuerdos:
"Falta envido" y faltás vos.
Las calles son un pantano;
Nena, sos mi ventiluz.
Sonrió para la foto
Pero dijo glú, glú, glú...
Fuiste mi mejor poesía,
Fuiste mi mejor canción.
Y si el verbo está en pasado
No fue por mi decisión.
¿Será que extraño tus gritos?
Tu locura es mi motor
¿Será que extraño esos besos
Que siempre dicen que no?
Los bondis de Saavedra,
Birome y bandoneón
¿Será que nunca conocí New York?
Tu acento de porteña,
Cuervos al rededor
Y esto está oliendo a Buenos Aires-New York
Tu caparazón violeta,
Gusanos con reloj
Me estoy pudriendo en Buenos Aires-New York
Si alguna vez vieron y se interesaron en el Guernica, de Picasso, sabrán la terrible historia de la guerra civil española que representa. Sabrán cómo Picasso mostraba el dolor y la angustia con el cubismo, sabrán qué significa cada personaje, sabrán qué quiso mostrar Picasso. Pero, ¿Y si Guernica no significa eso?¿Y si escondido en el Guernica se encuentra un Picasso que no quiso decir lo que pensamos? Hoy, juego a ser ese Picasso escondido, que escribe desde su Guernica.
martes, 7 de enero de 2014
martes, 31 de diciembre de 2013
Uno y Dos, nunca un Tres
1, 2...
Tengo que hacerlo.
1, 2...
¿Por qué me cuesta tanto? No es algo nuevo, lo decidí hace ya mucho tiempo.
1... 2...
No, todavía no. Me tiene que faltar algo. Aunque...
1... Tal vez 2...
Soy un maldito cobarde. ¿Y si no cuento?
...
...
No sé, ¿1?
No puedo con tanta simpleza. Decididamente tendré que contar.
1, 2 y... y...
"¡Dale, Archie! ¡Cantá tres!". Me imagino a tantos gritando...
1...
¡Las Cartas!
"... Perdón, simplemente eso..."
"... Pero mi alma ya pesa más que mi propio cuerpo. Luego de eso ya no hay vuelta atrás..."
"... : Que no te afecte. Es solo un rato, no más. Además no espero menos de..."
Listo, ya no hay excusas... Es la hora.
Tal vez, si tengo suerte, hasta se confunda con los fuegos artificiales.
Vamos.
1
2
...
3
Tengo que hacerlo.
1, 2...
¿Por qué me cuesta tanto? No es algo nuevo, lo decidí hace ya mucho tiempo.
1... 2...
No, todavía no. Me tiene que faltar algo. Aunque...
1... Tal vez 2...
Soy un maldito cobarde. ¿Y si no cuento?
...
...
No sé, ¿1?
No puedo con tanta simpleza. Decididamente tendré que contar.
1, 2 y... y...
"¡Dale, Archie! ¡Cantá tres!". Me imagino a tantos gritando...
1...
¡Las Cartas!
"... Perdón, simplemente eso..."
"... Pero mi alma ya pesa más que mi propio cuerpo. Luego de eso ya no hay vuelta atrás..."
"... : Que no te afecte. Es solo un rato, no más. Además no espero menos de..."
Listo, ya no hay excusas... Es la hora.
Tal vez, si tengo suerte, hasta se confunda con los fuegos artificiales.
Vamos.
1
2
...
3
De sueños no soñados y otras afecciones de un poeta cualquiera
Soñé con un sueño mejor.
Uno donde no quería morir por vos.
Uno donde no era necesario.
Uno donde podía vivir. Donde se me permitía vivir.
Soñé con un sueño más nítido.
Con menos carmesí y más rojo.
Con menos abandonos y más manos encontradas.
Con menos sufrimiento y más amor. Más amor del tuyo.
Soñé con un sueño tan fugaz...
Que nunca había sido tan rápido.
Que nunca habías sido soñado.
Que nunca había sido planeado. No con vos.
Soñé con un sueño demasiado ficticio.
Un sueño que tenía de tu amor.
Un sueño que tenía más tinta de mis venas.
Un sueño que tenía menos lágrimas. Tuyas y mías.
Soñé con un sueño imposible de soñar.
Porque jamás podría traicionarte así.
Porque jamás podría ver tus ojos nuevamente.
Porque jamás podría vivir para mí. Pero sé que por ti, moriría.
Pues no sueño con tus labios.
Pues no sueño con tu mano sobre la mía.
Pues no sueño con un sueño así.
Pues no sueño de esa manera. Acuno pesadillas cuando sueño con tu amor.
Y mis noches ya son oscuras.
Y mis días ya son tormentos.
Pero no podría soportar una pesadilla de amor.
Prefiero mis castigos en sombras; Tengo miedo de manchar tu luz.
Uno donde no quería morir por vos.
Uno donde no era necesario.
Uno donde podía vivir. Donde se me permitía vivir.
Soñé con un sueño más nítido.
Con menos carmesí y más rojo.
Con menos abandonos y más manos encontradas.
Con menos sufrimiento y más amor. Más amor del tuyo.
Soñé con un sueño tan fugaz...
Que nunca había sido tan rápido.
Que nunca habías sido soñado.
Que nunca había sido planeado. No con vos.
Soñé con un sueño demasiado ficticio.
Un sueño que tenía de tu amor.
Un sueño que tenía más tinta de mis venas.
Un sueño que tenía menos lágrimas. Tuyas y mías.
Soñé con un sueño imposible de soñar.
Porque jamás podría traicionarte así.
Porque jamás podría ver tus ojos nuevamente.
Porque jamás podría vivir para mí. Pero sé que por ti, moriría.
Pues no sueño con tus labios.
Pues no sueño con tu mano sobre la mía.
Pues no sueño con un sueño así.
Pues no sueño de esa manera. Acuno pesadillas cuando sueño con tu amor.
Y mis noches ya son oscuras.
Y mis días ya son tormentos.
Pero no podría soportar una pesadilla de amor.
Prefiero mis castigos en sombras; Tengo miedo de manchar tu luz.
viernes, 27 de diciembre de 2013
Charla entre madre e hija (Dante Gebel)
- Mamá…¿Qué haces cuando la persona que mas necesitas es la que mas lejos está de ti?
- La distancia no significa nada, hija, cuando alguien significa todo.
- No me refería a que está lejos geográficamente, sino que no puede estar tan cerca de mí como quisiera.
- ¿Te enamoraste?
- No lo se…la verdad es que me molesta sentir tantas cosas. Es increíble como una persona te puede cambiar el estado de ánimo. El tiene ese extraño poder, una palabra suya, un gesto…y siento que cambia mi día.
- Uf! Se algo de eso. ¿Sientes que te entiende?
- Como ninguna otra persona en este mundo!
- Y bueno…amar es encontrar a alguien que te entienda sin dar demasiadas explicaciones. ¿Eso es lo que te molesta?
- No se si me molesta…mas bien me enamora.
- Un gran hombre es ese alguien que despoja despacito tus secretos...es un señor, más que todo un ser humano que como nosotras tienen sus historias pasadas, bien o mal vividas. Un verdadero caballero no te quita la ropa, sino que te va robando los secretos que creías tener muy guardados, hasta que un día te deja con el corazón expuesto, desnudo.
- ¿Y eso es malo?
- Según quien sea. Cuando logra llegar a tu corazón, ya no hay mucho que puedas hacer. Por eso ruego que sea un caballero.
- ¿Lo dices por papá?
- Lo digo por todos los hombres. Aunque tu padre era muy especial.
- Cuando las mujeres decimos “muy especial” es porque hay cosas que no nos gustan.
- Hija, nadie es perfecto; ser hombre es…buscar dentro de su corazón el sentimiento que lo hace un caballero. Cuando encuentres al tuyo, te hará sentir sublime, amada. Todo lo demás, no tiene importancia.
- Y pensar que yo me prometí a mi misma que jamás me iba a volver a enamorar!
- Jaja, no puedes prometerte eso! No es algo que puedes manejar o razonar, hija. Ojalá fuese una decisión que se toma con la mente. El corazón es el que decide. Si eres difícil para enamorarte, la vida me ha enseñado lo que es la perseverancia de un buen hombre. “Si una gota de agua que insiste logra penetrar una roca, de forma inevitable se cuela por la más insignificante grieta y aunque la roca no quiera, logrará…
- …Bañar su corazón!” Conozco la frase. Eso solía decirlo papá.
- Él si fue un hombre perseverante, de esos que sin apuro…van adueñándose de a poquito de tus sentimientos, como un intruso, de esos que un día te dicen: “¿Señorita, sería tan amable de dejarme poner mi bolso en este rinconcito de su corazón?” y tu muy ingenua le respondes: “Claro, no puedo negarle eso a nadie”, pero luego de unos meses, se termina adueñando de todo y tu te preguntas ¿Cómo lo logró?
Un hombre apurado no logrará mucho, pero si realmente se toma su tiempo…logrará tenerte. No quedan muchos hombres así, son especies en extinción.
- ¿Papá era así?
- Tu papá era un niño.
- ¿Por?
- Porque la mayoría de los hombres siguen siendo niños. Sienten temores, tiemblan cuando nadie los ve, les gusta ser el centro de atención de la mujer que robó su corazón. Y así como son niños, te bajan la luna si desean conquistarte, bajan estrellas, no anotan fechas, olvidan aniversarios, son distraídos, pero con una mirada al alma te llevan hasta el cielo.
- ¿Y si luego me rompe el corazón? ¿Y si algún día me defrauda?
- Es un riesgo que las mujeres debemos correr. Si lo que te pasa es que tienes miedo, solo puedo decirte que si no pruebas no lo sabrás nunca. Tu padre solía decir: “¿Cómo vas a extrañar mis besos si no sabes cual es el sabor de mi boca? ¿Cómo vas a extrañar mis abrazos si no sabes como aprieto? ¿Cómo vas a extrañar olerme si no sabes cual es mi aroma? ¿Cómo vas a buscar refugiarte en mis brazos cuando el despertador suene si no estoy contigo en la mañana? ¿Cómo vas a extrañar mi saludo y mi regreso si ni siquiera me he despedido de ti?”
- Todo un poeta papá…¿estuviste perdidamente enamorada de el?
- ¿Acaso las mujeres sabemos amar de otra forma? A diferencia de algunos hombres, las mujeres no nos “enamoramos un poquito” ni tampoco “amamos a medias”. Eso es justamente lo que pone en constante peligro a nuestro corazón. Claro que lo amé perdidamente! Por eso, si realmente amas a este hombre, no dejes de hacérselo notar; estoy segura que el lo está necesitando.
- ¿ “El” lo está necesitando? ¿Ni siquiera sabes quien es y resulta que ahora estás de su lado? Yo soy tu hija! ¿Lo recuerdas?
- Es que si ese hombre, sea quien sea, logró llegar a tu corazón, es alguien que merece tenerlo y punto.
- ¿Y “punto”? ¿Así resuelves las cosas? ¿Te vengo a contar que me siento confundida y tu solo me dices que a el le hace falta mi amor? ¿Y lo que yo siento no importa?
- Lo que tu sientes ya no tiene vuelta atrás. Es que conozco esa mirada y conozco a mi propia hija. No estás confundida, estás enamorada hasta el alma y no hay mucho mas que hacer, solo decírselo. Sea que te rompa el corazón o te lo cuide por el resto de tu vida…ya no te pertenece.
- En realidad entre nosotros nunca pasó nada, pero siempre hubo algo. Hay algo que ambos sentimos, que está allí, en el aire. Cuando yo le hablo, el me hace sentir que en ese momento no hay nada mas importante en todo el universo que aquello que le estoy diciendo. Está pendiente del mas mínimo detalle.
- Me sigues hablando así y me termino enamorando yo de el!
- Mamá!!!
- A propósito, ¿qué día es hoy?
- Viernes ¿por?
- Porque estaba pensando que los viernes siempre son muy buenos para decir “Te amo”...
- La distancia no significa nada, hija, cuando alguien significa todo.
- No me refería a que está lejos geográficamente, sino que no puede estar tan cerca de mí como quisiera.
- ¿Te enamoraste?
- No lo se…la verdad es que me molesta sentir tantas cosas. Es increíble como una persona te puede cambiar el estado de ánimo. El tiene ese extraño poder, una palabra suya, un gesto…y siento que cambia mi día.
- Uf! Se algo de eso. ¿Sientes que te entiende?
- Como ninguna otra persona en este mundo!
- Y bueno…amar es encontrar a alguien que te entienda sin dar demasiadas explicaciones. ¿Eso es lo que te molesta?
- No se si me molesta…mas bien me enamora.
- Un gran hombre es ese alguien que despoja despacito tus secretos...es un señor, más que todo un ser humano que como nosotras tienen sus historias pasadas, bien o mal vividas. Un verdadero caballero no te quita la ropa, sino que te va robando los secretos que creías tener muy guardados, hasta que un día te deja con el corazón expuesto, desnudo.
- ¿Y eso es malo?
- Según quien sea. Cuando logra llegar a tu corazón, ya no hay mucho que puedas hacer. Por eso ruego que sea un caballero.
- ¿Lo dices por papá?
- Lo digo por todos los hombres. Aunque tu padre era muy especial.
- Cuando las mujeres decimos “muy especial” es porque hay cosas que no nos gustan.
- Hija, nadie es perfecto; ser hombre es…buscar dentro de su corazón el sentimiento que lo hace un caballero. Cuando encuentres al tuyo, te hará sentir sublime, amada. Todo lo demás, no tiene importancia.
- Y pensar que yo me prometí a mi misma que jamás me iba a volver a enamorar!
- Jaja, no puedes prometerte eso! No es algo que puedes manejar o razonar, hija. Ojalá fuese una decisión que se toma con la mente. El corazón es el que decide. Si eres difícil para enamorarte, la vida me ha enseñado lo que es la perseverancia de un buen hombre. “Si una gota de agua que insiste logra penetrar una roca, de forma inevitable se cuela por la más insignificante grieta y aunque la roca no quiera, logrará…
- …Bañar su corazón!” Conozco la frase. Eso solía decirlo papá.
- Él si fue un hombre perseverante, de esos que sin apuro…van adueñándose de a poquito de tus sentimientos, como un intruso, de esos que un día te dicen: “¿Señorita, sería tan amable de dejarme poner mi bolso en este rinconcito de su corazón?” y tu muy ingenua le respondes: “Claro, no puedo negarle eso a nadie”, pero luego de unos meses, se termina adueñando de todo y tu te preguntas ¿Cómo lo logró?
Un hombre apurado no logrará mucho, pero si realmente se toma su tiempo…logrará tenerte. No quedan muchos hombres así, son especies en extinción.
- ¿Papá era así?
- Tu papá era un niño.
- ¿Por?
- Porque la mayoría de los hombres siguen siendo niños. Sienten temores, tiemblan cuando nadie los ve, les gusta ser el centro de atención de la mujer que robó su corazón. Y así como son niños, te bajan la luna si desean conquistarte, bajan estrellas, no anotan fechas, olvidan aniversarios, son distraídos, pero con una mirada al alma te llevan hasta el cielo.
- ¿Y si luego me rompe el corazón? ¿Y si algún día me defrauda?
- Es un riesgo que las mujeres debemos correr. Si lo que te pasa es que tienes miedo, solo puedo decirte que si no pruebas no lo sabrás nunca. Tu padre solía decir: “¿Cómo vas a extrañar mis besos si no sabes cual es el sabor de mi boca? ¿Cómo vas a extrañar mis abrazos si no sabes como aprieto? ¿Cómo vas a extrañar olerme si no sabes cual es mi aroma? ¿Cómo vas a buscar refugiarte en mis brazos cuando el despertador suene si no estoy contigo en la mañana? ¿Cómo vas a extrañar mi saludo y mi regreso si ni siquiera me he despedido de ti?”
- Todo un poeta papá…¿estuviste perdidamente enamorada de el?
- ¿Acaso las mujeres sabemos amar de otra forma? A diferencia de algunos hombres, las mujeres no nos “enamoramos un poquito” ni tampoco “amamos a medias”. Eso es justamente lo que pone en constante peligro a nuestro corazón. Claro que lo amé perdidamente! Por eso, si realmente amas a este hombre, no dejes de hacérselo notar; estoy segura que el lo está necesitando.
- ¿ “El” lo está necesitando? ¿Ni siquiera sabes quien es y resulta que ahora estás de su lado? Yo soy tu hija! ¿Lo recuerdas?
- Es que si ese hombre, sea quien sea, logró llegar a tu corazón, es alguien que merece tenerlo y punto.
- ¿Y “punto”? ¿Así resuelves las cosas? ¿Te vengo a contar que me siento confundida y tu solo me dices que a el le hace falta mi amor? ¿Y lo que yo siento no importa?
- Lo que tu sientes ya no tiene vuelta atrás. Es que conozco esa mirada y conozco a mi propia hija. No estás confundida, estás enamorada hasta el alma y no hay mucho mas que hacer, solo decírselo. Sea que te rompa el corazón o te lo cuide por el resto de tu vida…ya no te pertenece.
- En realidad entre nosotros nunca pasó nada, pero siempre hubo algo. Hay algo que ambos sentimos, que está allí, en el aire. Cuando yo le hablo, el me hace sentir que en ese momento no hay nada mas importante en todo el universo que aquello que le estoy diciendo. Está pendiente del mas mínimo detalle.
- Me sigues hablando así y me termino enamorando yo de el!
- Mamá!!!
- A propósito, ¿qué día es hoy?
- Viernes ¿por?
- Porque estaba pensando que los viernes siempre son muy buenos para decir “Te amo”...
viernes, 13 de diciembre de 2013
Tu Rosa
- ¡La Rosa cayó!
- Simplemente una caída.
- No fue tan solo eso,
Ella no lo merecía.
- Por favor, que no te afecte.
No seas tan ingenuo.
Era tan solo una rosa,
Ni siquiera tenía dueño.
- Yo quería ser el suyo,
Daría todo por serlo.
Por ver de nuevo sus pétalos
¡Daría todo por verlos!
- Por favor, ya olvídala,
Que fue tan solo una rosa.
No debería preocuparte:
Es realmente poca cosa.
Debes olvidarte,
No pensar más en ella.
Ya verás cómo la vida
Vuelve a parecer bella.
- Ya no puedo contenerlo.
Dentro mío ya no hay nada...
- Basta ya, no seas idiota.
-¡Es que creo que yo la amaba!
-¡Por Dios, no digas eso!
No te atrevas ni a decirlo
- No soy yo quien lo controla.
Mi corazón quiere sentirlo.
- Calla, en serio, calla.
No quiero volver a oír eso.
Ya he visto a demasiados
Del corazón hacerse presos.
- Es que ya no puedo;
Ya no quiero olvidarme.
Ella fue mi gran amor.
Ella fue quien logró darme
Un apoyo en esta vida;
Una esperanza de seguir.
Aún no puedo creerlo
¡Ella no debía morir!
- Basta, no te soporto.
Me iré. No quiero oírte.
Procura no quedarte mucho,
O algún tonto querré seguirte.
-¡Ojalá alguien lo haga!
¡Ojalá alguien lo note!
¡Ojalá la gente vea
Que el amor no es un escote!
Y que ese bello amor
Que no fue correspondido
No implica estar solo.
No implica estar perdido.
Es tan simple la condición;
Solo una ínfima cosa:
Que aún así la sigas amando.
¡Solo así será tu Rosa!
lunes, 9 de diciembre de 2013
No soy solo un pobre Poeta
Pobre del Poeta que no sepa apiadarse
De sus piernas, de su pelo y de su rostro,
Pues cuando se ataca semejante monstruo
No se encuentra farol donde apoyarse.
Pobre del Poeta que no sepa amar
A aquella mujer de letra y sangre
Porque en los tiempos donde abunde hambre
Nadie le dará un corazón para mamar.
Pobre del Poeta que no sepa odiar
Con todo su odio y con todo su esmero
A ese tirano y cruel embustero
Que por su mismo nombre se hace llamar.
Pobre del Poeta que no sepa encerrarse
Con su hombre odiado y su mujer amada
Porque no llegará con su poesía vaga
Sino a un sueño seguro donde pueda ahogarse.
Pobre del Poeta que no sepa ser
Su mejor aliado y su peor deudor
Porque solo entonces se siente el calor
De ponerse a jugar sin saber perder.
Pero más desdichado el Poeta que sepa ser fuerte,
Que no se rinda cuando haga su poesía.
Porque pagará cara su infeliz herejía
Y recibirá sin rima su merecida Muerte.
De sus piernas, de su pelo y de su rostro,
Pues cuando se ataca semejante monstruo
No se encuentra farol donde apoyarse.
Pobre del Poeta que no sepa amar
A aquella mujer de letra y sangre
Porque en los tiempos donde abunde hambre
Nadie le dará un corazón para mamar.
Pobre del Poeta que no sepa odiar
Con todo su odio y con todo su esmero
A ese tirano y cruel embustero
Que por su mismo nombre se hace llamar.
Pobre del Poeta que no sepa encerrarse
Con su hombre odiado y su mujer amada
Porque no llegará con su poesía vaga
Sino a un sueño seguro donde pueda ahogarse.
Pobre del Poeta que no sepa ser
Su mejor aliado y su peor deudor
Porque solo entonces se siente el calor
De ponerse a jugar sin saber perder.
Pero más desdichado el Poeta que sepa ser fuerte,
Que no se rinda cuando haga su poesía.
Porque pagará cara su infeliz herejía
Y recibirá sin rima su merecida Muerte.
miércoles, 16 de octubre de 2013
Demasiada Realidad
De repente, lo vio. Tanto había soñado con ese momento, tantas noches había delirado con la muerte de ese frío acompañante que un destino tan casual lo tomó por sorpresa. Tantas noches había planeado lo que se improvisaría son guión. Y, de casualidad, todo había jugado a su favor: Se habían encontrado a solas, sin quererlo casi; Cada uno arma en mano, y puño en puño. Sus ojos se cruzaron: Los de Él, vivos, apasionados, con la inconfundible expresión que sólo los que hemos visto el odio con el corazón podemos percibir. Los del Otro, fríos y punzantes, casi apagados por un dolor netamente crónico. Ambos se miraban con hambre. Sus ojos se desorbitaban intentando penetrar la piel de su oponente, solo por alcanzar ese trofeo carmesí que sería el único alivio para esa insaciable sed de Muerte. Tal vez nunca entendieran lo que la Muerte significaría hasta haber caminado con ella estrechados de la mano. Sin embargo, no titubearían en dejar morir al otro, en dejarlo abrazar a esa tierna enemiga.
Comenzaron a medirse con movimientos amenazadores, cual felinos a punto de degollarse entre ellos. Tal vez, si fueran felinos, jamás habrían llegado a este punto. Pero humanos nacieron y como felinos morirían, porque en sus venas corrían ríos de sangre animal, impulsiva y confundida. Él se acercó; Otro no retrocedió un paso. Muerte y Vida miraban desde una esquina de esa habitación tan oscura. Habían apostado cada cual a su favorito, pero ambas dudaban que fueran a ganar. Mientras, ellos se acercaban, ajenos a los azares de sus espectadores. Se iba acortando la distancia entre sus ojos, pero se distanciaban sus pechos, tal vez porque sus esencias no eran iguales, tal vez porque sus finales eran demasiado parecidos.
Y entonces sucedió. El corazón de Él se llenó finalmente de una ira irrefrenable, de un desprecio pestilente que calaba hasta sus huesos. Su dolor lo abordó a traición y dejó salir su lado más salvaje, su asesino interior, su maquiavelo personal. Otro no quedó atrás y quiso responder con la misma potencia. Y entonces, uno de ellos cayó. Cayó acallado, como cae un inmenso árbol: Con un ruido estremecedor, pero en silencio. Los verdugos que los observaban no daban crédito a sus ojos. Pero fue solo con la sonrisa satisfecha de Él que Muerte se retiró abatida por un nuevo desengaño. Vida sonreía con su ganador, mientras su oscura hermana se iba murmurando “Tal vez, el dilema de sus armas fue ser la misma cosa.” Y allí quedó el ganador, acompañado por su anónima guardiana, y por una sonrisa que ni siquiera las consecuencias de sus actos podrían borrar.
- ¡¡MARTÍN!! ¡¿Vos rompiste el espejo de mi habitación?!
- Lo siento, mamá. Me devolvía demasiada realidad.
Comenzaron a medirse con movimientos amenazadores, cual felinos a punto de degollarse entre ellos. Tal vez, si fueran felinos, jamás habrían llegado a este punto. Pero humanos nacieron y como felinos morirían, porque en sus venas corrían ríos de sangre animal, impulsiva y confundida. Él se acercó; Otro no retrocedió un paso. Muerte y Vida miraban desde una esquina de esa habitación tan oscura. Habían apostado cada cual a su favorito, pero ambas dudaban que fueran a ganar. Mientras, ellos se acercaban, ajenos a los azares de sus espectadores. Se iba acortando la distancia entre sus ojos, pero se distanciaban sus pechos, tal vez porque sus esencias no eran iguales, tal vez porque sus finales eran demasiado parecidos.
Y entonces sucedió. El corazón de Él se llenó finalmente de una ira irrefrenable, de un desprecio pestilente que calaba hasta sus huesos. Su dolor lo abordó a traición y dejó salir su lado más salvaje, su asesino interior, su maquiavelo personal. Otro no quedó atrás y quiso responder con la misma potencia. Y entonces, uno de ellos cayó. Cayó acallado, como cae un inmenso árbol: Con un ruido estremecedor, pero en silencio. Los verdugos que los observaban no daban crédito a sus ojos. Pero fue solo con la sonrisa satisfecha de Él que Muerte se retiró abatida por un nuevo desengaño. Vida sonreía con su ganador, mientras su oscura hermana se iba murmurando “Tal vez, el dilema de sus armas fue ser la misma cosa.” Y allí quedó el ganador, acompañado por su anónima guardiana, y por una sonrisa que ni siquiera las consecuencias de sus actos podrían borrar.
- ¡¡MARTÍN!! ¡¿Vos rompiste el espejo de mi habitación?!
- Lo siento, mamá. Me devolvía demasiada realidad.
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