De repente, lo vio. Tanto había soñado con ese momento, tantas noches había delirado con la muerte de ese frío acompañante que un destino tan casual lo tomó por sorpresa. Tantas noches había planeado lo que se improvisaría son guión. Y, de casualidad, todo había jugado a su favor: Se habían encontrado a solas, sin quererlo casi; Cada uno arma en mano, y puño en puño. Sus ojos se cruzaron: Los de Él, vivos, apasionados, con la inconfundible expresión que sólo los que hemos visto el odio con el corazón podemos percibir. Los del Otro, fríos y punzantes, casi apagados por un dolor netamente crónico. Ambos se miraban con hambre. Sus ojos se desorbitaban intentando penetrar la piel de su oponente, solo por alcanzar ese trofeo carmesí que sería el único alivio para esa insaciable sed de Muerte. Tal vez nunca entendieran lo que la Muerte significaría hasta haber caminado con ella estrechados de la mano. Sin embargo, no titubearían en dejar morir al otro, en dejarlo abrazar a esa tierna enemiga.
Comenzaron a medirse con movimientos amenazadores, cual felinos a punto de degollarse entre ellos. Tal vez, si fueran felinos, jamás habrían llegado a este punto. Pero humanos nacieron y como felinos morirían, porque en sus venas corrían ríos de sangre animal, impulsiva y confundida. Él se acercó; Otro no retrocedió un paso. Muerte y Vida miraban desde una esquina de esa habitación tan oscura. Habían apostado cada cual a su favorito, pero ambas dudaban que fueran a ganar. Mientras, ellos se acercaban, ajenos a los azares de sus espectadores. Se iba acortando la distancia entre sus ojos, pero se distanciaban sus pechos, tal vez porque sus esencias no eran iguales, tal vez porque sus finales eran demasiado parecidos.
Y entonces sucedió. El corazón de Él se llenó finalmente de una ira irrefrenable, de un desprecio pestilente que calaba hasta sus huesos. Su dolor lo abordó a traición y dejó salir su lado más salvaje, su asesino interior, su maquiavelo personal. Otro no quedó atrás y quiso responder con la misma potencia. Y entonces, uno de ellos cayó. Cayó acallado, como cae un inmenso árbol: Con un ruido estremecedor, pero en silencio. Los verdugos que los observaban no daban crédito a sus ojos. Pero fue solo con la sonrisa satisfecha de Él que Muerte se retiró abatida por un nuevo desengaño. Vida sonreía con su ganador, mientras su oscura hermana se iba murmurando “Tal vez, el dilema de sus armas fue ser la misma cosa.” Y allí quedó el ganador, acompañado por su anónima guardiana, y por una sonrisa que ni siquiera las consecuencias de sus actos podrían borrar.
- ¡¡MARTÍN!! ¡¿Vos rompiste el espejo de mi habitación?!
- Lo siento, mamá. Me devolvía demasiada realidad.
Si alguna vez vieron y se interesaron en el Guernica, de Picasso, sabrán la terrible historia de la guerra civil española que representa. Sabrán cómo Picasso mostraba el dolor y la angustia con el cubismo, sabrán qué significa cada personaje, sabrán qué quiso mostrar Picasso. Pero, ¿Y si Guernica no significa eso?¿Y si escondido en el Guernica se encuentra un Picasso que no quiso decir lo que pensamos? Hoy, juego a ser ese Picasso escondido, que escribe desde su Guernica.
miércoles, 16 de octubre de 2013
viernes, 13 de septiembre de 2013
La sombra de un espejo
Estás quieto, inmóvil.
Ese otro me observa desde su cristalino silencio.
Su acallar me incomoda, me inquieta, me absorbe.
Mis ojos hoy encuentran lo que tanto evitaron. Ese Yo escondido.
Me asombra ser ese tan diferente de mí, tan cruel, tan directo,
Tan oscuro como la noche de mis pesadillas. Como Esa noche de pesadillas.
Mi visión me recorre mirando a ese monstruo,
Mirándome a Él, mirándonos ambos a mí.
¿Quién puede recorrerme para salvar esta maraña de dolores
Y humillación que es mi reflejo?
El espejo se quebranta con cada palabra gritada por mis ojos:
"Dolor", "Amor", "Olvido".
¿Quién debería temer qué combinación de ellas, Él o yo?
¿Quién temerá hoy a esa frase pronunciada por mis sentidos?
Porque cuando mi alma se desploma y no existe alguien que escuche el dolor,
¿Pronunciará algún ruido? Tal vez si.
Tal vez el del dolor que me acunó con su grito de guerra,
Tal vez mi alma cayendo frente a tus pies.
Desearía que mi espejo devolviese un ser más humano,
Pero temo que solo logrará devolverme quién soy:
Esa sombra que repta a través de la vida,
A través de mí, a través de ese espejo.
Ese otro me observa desde su cristalino silencio.
Su acallar me incomoda, me inquieta, me absorbe.
Mis ojos hoy encuentran lo que tanto evitaron. Ese Yo escondido.
Me asombra ser ese tan diferente de mí, tan cruel, tan directo,
Tan oscuro como la noche de mis pesadillas. Como Esa noche de pesadillas.
Mi visión me recorre mirando a ese monstruo,
Mirándome a Él, mirándonos ambos a mí.
¿Quién puede recorrerme para salvar esta maraña de dolores
Y humillación que es mi reflejo?
El espejo se quebranta con cada palabra gritada por mis ojos:
"Dolor", "Amor", "Olvido".
¿Quién debería temer qué combinación de ellas, Él o yo?
¿Quién temerá hoy a esa frase pronunciada por mis sentidos?
Porque cuando mi alma se desploma y no existe alguien que escuche el dolor,
¿Pronunciará algún ruido? Tal vez si.
Tal vez el del dolor que me acunó con su grito de guerra,
Tal vez mi alma cayendo frente a tus pies.
Desearía que mi espejo devolviese un ser más humano,
Pero temo que solo logrará devolverme quién soy:
Esa sombra que repta a través de la vida,
A través de mí, a través de ese espejo.
Quizá fue mi esquela
Se me cae el alma a pedazos viendo caer esas gotas.
Caen lentas, como esta lluvia, pero sé comprender su rapidez.
Reconozco la velocidad de una bala en esa gota cayendo.
De esa bala tan fácil de disparar, tan corriente,
Y a la vez tan macabramente planeada para este instante.
Y mientras, tus gotas caen. Se desploman cristalinas,
Como un Diamante, pero rojas,
Como un Rubí.
¿He sido yo? ¿Por mi bala cae esa gota?
No lo sé. Nunca lo sabré.
El filo ultrajante de tu fin no me dejará preguntarte.
Hoy te fuiste, ayudada por un puñal, pero asesinada por mi bala.
Hoy, te perdí.
Y me quedan solo unas gotas de tu amor, por el suelo desperdigadas.
Tal vez, la bala peor ha sido la esquela de mi "Perdón".
Quizá no llegó a tiempo, quizá no la apunté hacia ti.
Quizá no la disparé.
Si me oís todavía, necesito cantarte mis notas transparentes.
Mis municiones de ruego. mi batallón de dolor.
Hoy, te lloro un "Perdón", mientras vos me sangrás un silencio.
Quizá, después yo te sangre un "Perdón".
Quizá.
Caen lentas, como esta lluvia, pero sé comprender su rapidez.
Reconozco la velocidad de una bala en esa gota cayendo.
De esa bala tan fácil de disparar, tan corriente,
Y a la vez tan macabramente planeada para este instante.
Y mientras, tus gotas caen. Se desploman cristalinas,
Como un Diamante, pero rojas,
Como un Rubí.
¿He sido yo? ¿Por mi bala cae esa gota?
No lo sé. Nunca lo sabré.
El filo ultrajante de tu fin no me dejará preguntarte.
Hoy te fuiste, ayudada por un puñal, pero asesinada por mi bala.
Hoy, te perdí.
Y me quedan solo unas gotas de tu amor, por el suelo desperdigadas.
Tal vez, la bala peor ha sido la esquela de mi "Perdón".
Quizá no llegó a tiempo, quizá no la apunté hacia ti.
Quizá no la disparé.
Si me oís todavía, necesito cantarte mis notas transparentes.
Mis municiones de ruego. mi batallón de dolor.
Hoy, te lloro un "Perdón", mientras vos me sangrás un silencio.
Quizá, después yo te sangre un "Perdón".
Quizá.
miércoles, 17 de julio de 2013
Nueve de Julio
De un horizonte se asoma una bandera bicolor
Algunos hombres la ven, otros no pueden.
Pero no por amarla menos, sino por amarla demasiado
Y querer que la veamos nosotros hoy.
Y entonces, al observarla, nos sentimos más grandes,
Y más fuertes, y libertos, más independientes
Tal como hombres que mancharon la tierra con su sangre luchando por un
sueño,
Un sueño que se desfiguró hasta convertirse en una cotidiana y olvidada
realidad.
El privilegio de tener lo que otros no se atrevieron a soñar.
Aquellos miles que murieron en silencio por nacer en el tiempo
equivocado.
Esta es nuestra libertad, forjada por metal, sangre y lágrimas de
anónimos.
¿Acaso será tan solo una palabra?
Todos la persiguen, cada uno por su camino.
Hasta que un día todos los caminos se crucen
Aunados por un grito desesperado;
Un grito, si, dolido, pero fuerte y claro:
¡¡INDEPENDENCIA!!
Una vez tuvimos un solo grito, uno común
Al cual acudimos sin pensarlo dos veces
(Tal vez fruto de haberlo anhelado por siglos)
Pero hoy el grito se acalla.
No acallado por invasores, no acallado por un traidor, no.
Es apagado por nosotros.
No miremos con la espalda al horizonte,
Porque seguiremos caminando hacia atrás.
Que esa bandera esté más altiva que nunca.
Que este fuego no se apague,
Y recordémosle a los de afuera que si lo hace,
De las cenizas renaceremos los luchadores de un futuro distinto
martes, 16 de julio de 2013
Barro tal vez (Luis Alberto Spinetta)
Si no canto lo que siento
Me voy a morir por dentro.
He de gritarle a los vientos hasta reventar
Aunque solo quede tiempo en mi lugar.
Si quiero me toco el alma,
Pues mi carne ya no es nada.
He de fusionar mi resto con el despertar
Aunque se pudra mi boca por callar.
Ya lo estoy queriendo:
Ya me estoy volviendo canción;
Barro tal vez.
Y es que esta es mi corteza donde el hacha golpeará,
Donde el río secará para callar.
Ya me apuran los momentos
Ya mi sien es un lamento.
Mi cerebro escupe ya el final del historial
Del comienzo que tal vez reemprenderá.
Si quiero me toco el alma,
Pues mi carne ya no es nada.
He de fusionar mi resto con el despertar
Aunque se pudra mi boca por callar.
Ya lo estoy queriendo:
Ya me estoy volviendo canción;
Barro tal vez.
Y es que esta es mi corteza donde el hacha golpeará,
Donde el río secará para callar.
Me voy a morir por dentro.
He de gritarle a los vientos hasta reventar
Aunque solo quede tiempo en mi lugar.
Si quiero me toco el alma,
Pues mi carne ya no es nada.
He de fusionar mi resto con el despertar
Aunque se pudra mi boca por callar.
Ya lo estoy queriendo:
Ya me estoy volviendo canción;
Barro tal vez.
Y es que esta es mi corteza donde el hacha golpeará,
Donde el río secará para callar.
Ya me apuran los momentos
Ya mi sien es un lamento.
Mi cerebro escupe ya el final del historial
Del comienzo que tal vez reemprenderá.
Si quiero me toco el alma,
Pues mi carne ya no es nada.
He de fusionar mi resto con el despertar
Aunque se pudra mi boca por callar.
Ya lo estoy queriendo:
Ya me estoy volviendo canción;
Barro tal vez.
Y es que esta es mi corteza donde el hacha golpeará,
Donde el río secará para callar.
viernes, 14 de junio de 2013
Those shadows
Ese negro mar se extendía frente a mi
repleto de lagrimas mezcladas.
Y de unos buitres que volaban caían sombras.
Y de esas sombras sombríos seres se despertaban.
Y vi sus fauces.
Y vi sus placeres.
Y vi que sus ojos me veían, sin ver.
Algunos presagian epitafios, otros los recitan.
Ocho cantan desde su octubre.
Otros se mofan de Ángeles muertos.
Setenta y seis me sonríen desde un balcón.
Uno se atreve a inundarme y me comparte su oscuro beso de dolor colectivo.
Una noche profunda se apiada de mi, de mi ajena oscuridad, de mi silencioso huésped.
La noche me abraza, me acaricia.
Mi voz, o la de eso, o la nuestra tal vez,
rezó una frase robada de otros autores:
"La vida y la muerte están tan cerca,
Ya no puedo percibir la diferencia".
Y vi la sombra abandonarme, y otra me penetraba.
Y otra. Y una cuarta.
Y entre esas sombras vislumbré una cripta de un blanco manchado.
"Here lies an Argentinian man"
Y quise lagrimear un "Carajo", pero la sombra gritó "We´re OK"
repleto de lagrimas mezcladas.
Y de unos buitres que volaban caían sombras.
Y de esas sombras sombríos seres se despertaban.
Y vi sus fauces.
Y vi sus placeres.
Y vi que sus ojos me veían, sin ver.
Algunos presagian epitafios, otros los recitan.
Ocho cantan desde su octubre.
Otros se mofan de Ángeles muertos.
Setenta y seis me sonríen desde un balcón.
Uno se atreve a inundarme y me comparte su oscuro beso de dolor colectivo.
Una noche profunda se apiada de mi, de mi ajena oscuridad, de mi silencioso huésped.
La noche me abraza, me acaricia.
Mi voz, o la de eso, o la nuestra tal vez,
rezó una frase robada de otros autores:
"La vida y la muerte están tan cerca,
Ya no puedo percibir la diferencia".
Y vi la sombra abandonarme, y otra me penetraba.
Y otra. Y una cuarta.
Y entre esas sombras vislumbré una cripta de un blanco manchado.
"Here lies an Argentinian man"
Y quise lagrimear un "Carajo", pero la sombra gritó "We´re OK"
miércoles, 1 de mayo de 2013
Around The Corner (Charles Hanson Towne)
Around the corner I have a friend,
In this great city that has no end,
Yet the days go by and weeks rush on,
And before I know it, a year is gone.
And I never see my old friends face,
For life is a swift and terrible race,
He knows I like him just as well,
As in the days when I rang his bell.
And he rang mine but we were younger then,
And now we are busy, tired men.
Tired of playing a foolish game,
Tired of trying to make a name.
"Tomorrow" I say! "I will call on Jim
Just to show that I'm thinking of him",
But tomorrow comes and tomorrow goes,
And distance between us grows and grows.
Around the corner, yet miles away,
"Here's a telegram sir," "Jim died today."
And that's what we get and deserve in the end.
Around the corner, a vanished friend.
In this great city that has no end,
Yet the days go by and weeks rush on,
And before I know it, a year is gone.
And I never see my old friends face,
For life is a swift and terrible race,
He knows I like him just as well,
As in the days when I rang his bell.
And he rang mine but we were younger then,
And now we are busy, tired men.
Tired of playing a foolish game,
Tired of trying to make a name.
"Tomorrow" I say! "I will call on Jim
Just to show that I'm thinking of him",
But tomorrow comes and tomorrow goes,
And distance between us grows and grows.
Around the corner, yet miles away,
"Here's a telegram sir," "Jim died today."
And that's what we get and deserve in the end.
Around the corner, a vanished friend.
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