martes, 31 de diciembre de 2013

De sueños no soñados y otras afecciones de un poeta cualquiera

Soñé con un sueño mejor.
Uno donde no quería morir por vos.
Uno donde no era necesario.
Uno donde podía vivir. Donde se me permitía vivir.
Soñé con un sueño más nítido.
Con menos carmesí y más rojo.
Con menos abandonos y más manos encontradas.
Con menos sufrimiento y más amor. Más amor del tuyo.
Soñé con un sueño tan fugaz...
Que nunca había sido tan rápido.
Que nunca habías sido soñado.
Que nunca había sido planeado. No con vos.
Soñé con un sueño demasiado ficticio.
Un sueño que tenía de tu amor.
Un sueño que tenía más tinta de mis venas.
Un sueño que tenía menos lágrimas. Tuyas y mías.
Soñé con un sueño imposible de soñar.
Porque jamás podría traicionarte así.
Porque jamás podría ver tus ojos nuevamente.
Porque jamás podría vivir para mí. Pero sé que por ti, moriría.
Pues no sueño con tus labios.
Pues no sueño con tu mano sobre la mía.
Pues no sueño con un sueño así.
Pues no sueño de esa manera. Acuno pesadillas cuando sueño con tu amor.
Y mis noches ya son oscuras.
Y mis días ya son tormentos.
Pero no podría soportar una pesadilla de amor.
Prefiero mis castigos en sombras; Tengo miedo de manchar tu luz.

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