miércoles, 17 de julio de 2013

Nueve de Julio

De un horizonte se asoma una bandera bicolor
Algunos hombres la ven, otros no pueden.
Pero no por amarla menos, sino por amarla demasiado
Y querer que la veamos nosotros hoy.
Y entonces, al observarla, nos sentimos más grandes,
Y más fuertes, y libertos, más independientes
Tal como hombres que mancharon la tierra con su sangre luchando por un sueño,
Un sueño que se desfiguró hasta convertirse en una cotidiana y olvidada realidad.
El privilegio de tener lo que otros no se atrevieron a soñar.
Aquellos miles que murieron en silencio por nacer en el tiempo equivocado.

Esta es nuestra libertad, forjada por metal, sangre y lágrimas de anónimos.

¿Acaso será tan solo una palabra?
Todos la persiguen, cada uno por su camino.
Hasta que un día todos los caminos se crucen
Aunados por un grito desesperado;
Un grito, si, dolido, pero fuerte y claro:
¡¡INDEPENDENCIA!!
Una vez tuvimos un solo grito, uno común
Al cual acudimos sin pensarlo dos veces
(Tal vez fruto de haberlo anhelado por siglos)
Pero hoy el grito se acalla.
No acallado por invasores, no acallado por un traidor, no.
Es apagado por nosotros.
No miremos con la espalda al horizonte,
Porque seguiremos caminando hacia atrás.
Que esa bandera esté más altiva que nunca.

Que este fuego no se apague,
Y recordémosle a los de afuera que si lo hace,

De las cenizas renaceremos los luchadores de un futuro distinto

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